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Sequía afecta cultivos en el Catatumbo

Productores de yuca, maíz y cacao en el Catatumbo ajustan sus labores ante la reducción de lluvias y el descenso de fuentes de agua, priorizando el uso del recurso hídrico y coordinando acciones comunitarias.

Productor revisando un cultivo afectado por falta de agua en el Catatumbo
Productor revisando un cultivo afectado por falta de agua en el Catatumbo.

Ajustes en las fincas

La reducción de las lluvias en el Catatumbo está afectando de manera directa los cultivos de yuca, maíz y cacao en municipios como Tibú, El Tarra y Sardinata. Los productores reportan descensos en las fuentes de agua que tradicionalmente abastecían riegos, bebederos y pequeñas reservas para uso doméstico.

Ante este escenario, las familias campesinas están priorizando el uso del agua disponible para los cultivos más sensibles y las etapas críticas del desarrollo de las plantas. En muchas fincas se han reorganizado los turnos de riego, se han reducido nuevas siembras y se ha optado por proteger primero los semilleros y las áreas con mejor potencial de rendimiento.

Las asociaciones locales recomiendan registrar de forma detallada los cambios en cada lote: fechas de siembra, frecuencia de riego, aparición de plagas asociadas al estrés hídrico y variaciones en el crecimiento de las plantas. Esta información permite tomar decisiones más precisas sobre qué áreas mantener, cuáles resembrar más adelante y dónde es preferible no sembrar hasta que mejoren las condiciones.

También se insiste en la importancia de revisar el estado del suelo antes de decidir nuevas siembras. En suelos muy compactados o con poca cobertura vegetal, la poca lluvia que cae se pierde rápidamente por escorrentía o evaporación. Por eso se sugiere mantener rastrojos, coberturas vivas o mulching para conservar la humedad y reducir la temperatura del suelo, especialmente en cultivos de cacao y yuca.

Recomendaciones

Frente a la sequía, las organizaciones de productores y entidades de apoyo técnico plantean varias recomendaciones:

  • Consultar con frecuencia los reportes oficiales de clima y alertas tempranas para anticipar periodos secos más intensos.
  • Evitar las quemas de rastrojos o pastos, ya que aumentan el riesgo de incendios forestales, degradan el suelo y reducen aún más la capacidad de retener humedad.
  • Coordinar acciones comunitarias para el cuidado de nacientes, quebradas y reservorios, incluyendo jornadas de limpieza, cercado de rondas hídricas y acuerdos para un uso más equitativo del agua.
  • Revisar y dar mantenimiento a mangueras, canales y reservorios para disminuir pérdidas por fugas o filtraciones.
  • Evaluar, con acompañamiento técnico, la posibilidad de implementar sistemas de cosecha de agua lluvia y riego más eficientes, como riego por goteo en áreas estratégicas.

Aunque la sequía representa un reto para la producción de alimentos en el Catatumbo, el ajuste de las labores en finca, el uso más cuidadoso del agua y la organización comunitaria alrededor de las fuentes hídricas pueden ayudar a reducir los impactos sobre los cultivos y los ingresos de las familias rurales.