Un grupo de cacaoteros del municipio de Sardinata, en Norte de Santander, empezó a usar cajones de fermentación con control de temperatura para mejorar la calidad de su grano. El cambio busca resolver uno de los puntos más delicados de la cadena del cacao: el paso entre la cosecha y el secado.
Por qué importa la fermentación
La fermentación define buena parte del sabor y del aroma del chocolate. Cuando se hace al aire libre o en recipientes improvisados, la temperatura cambia con el clima y el resultado varía de un lote a otro. Los cajones permiten mantener condiciones más estables y repetir el proceso con mayor control.
Qué cambia para los productores
Con este método, los productores pueden revisar cada lote y registrar los tiempos de fermentación. Eso les ayuda a ofrecer un grano más uniforme, un factor que valoran los compradores y que puede mejorar las posibilidades de venta.